“Es la capital mundial del arte mudéjar, con Parador interesantísimo de visitar. Con la Plaza del Torico que es el centro neurálgico de la ciudad.
Luego tenemos el mausoleo de los amantes, todo un drama, ella rica y él pobre, que nos pilla tan lejano hasta llegar a ese dicho de “tonta ella, tonto él” y un lugar donde se hacen grandes fiestas.
El acueducto con su puente peatonal, el más importante como obra civil del renacimiento, hecho en el año 1548, que en su tiempo se utilizó para llevar agua a la ciudad.
La provincia de los dinosaurios, donde hallamos muchos yacimientos y hasta huellas de esos animales. Y hablando de su gastronomía, con ese jamón de Teruel que es riquísimo, más suave que otros pero que entra muy fácil. Tiene excelentes vinos, unos aceites para llorar y sus migas de chocolate”