MDO/Efe | Martes 30 de octubre de 2007
Los grupos parlamentarios del Partido Popular, del PSOE y de Izquierda Unida de la Asamblea de Madrid coincidieron este martes en rechazar la violencia racista y en exigir que sobre quien la practique "caiga todo el peso de la ley", aunque negaron que en la región se produzca de forma generalizada.
En la rueda de prensa posterior a la Junta de Portavoces, el portavoz del grupo popular de la Asamblea de Madrid, Antonio Beteta, afirmó que la lucha contra la violencia racista "está sujeta al Código Penal" y condenó las agresiones xenófobas independientemente de quién las practique, sobre quienes, a su juicio, debe caer "todo el peso de la ley".
Beteta calificó de "éxito" la integración de la inmigración en la sociedad madrileña, a pesar de reconocer "algunos problemas puntuales", y advirtió sobre los riesgos inherentes a la integración de las "segundas generaciones" de la inmigración en países del entorno.
La portavoz del grupo socialista en la Asamblea, Maru Menéndez, aseguró que la sociedad madrileña "no es racista", pero reconoció que se producen brotes de xenofobia "aislados" que son "preocupantes".
Menéndez subrayó que "hay que ser muy cuidadosos y cautos a la hora de no generalizar algo que no está extendido", en referencia a la violencia racista, pero insistió en que, cuando se produce, hay que rechazarla "con toda la contundencia y el peso de la ley".
Miguel Reneses, portavoz adjunto de IU en la Asamblea de Madrid, condenó este martes las recientes agresiones racistas, que calificó de "intolerables", y afirmó que en una comunidad "abierta e integradora" como la de Madrid, "no sólo hay que condenar la violencia xenófoba, sino también exigir al Estado de Derecho que sea severo y aplique la ley con justicia y rapidez".
Agregó que "si tuviéramos consciencia de la existencia de violencia generalizada", la Asamblea de Madrid debería tomar medidas de respuesta, pero señaló que, a su juicio, "la mayoría de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid no son racistas".
En Madrid, "se convive y se ha convivido con gente de diferentes orígenes y culturas" en una apuesta "por la convivencia y la tolerancia", pero alentó a ser "severos y duros con quienes cometen" delitos de violencia racista, sobre quienes "debe caer todo el peso la ley".
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