La propia protagonista, como cuenta en Lecturas, es consciente de lo que está viviendo “Se me ha juntado todo este año. Yo no había hecho cine antes. Intento trabajar lo que puedo porque siempre he querido trabajar en esto y porque me ha hecho falta, pero no soy acaparadora”
Ha pasado de ser casi una anónima a una mujer muy conocida “Por la calle siempre me dicen algo, pero tampoco he sentido un vértigo tremendo. Tras la serie me paran más. Pero no me he sentido ni atacada ni he tenido que salir corriendo que si te pasa, entiendo, debe ser muy duro. Lo llevo muy bien”
En sus tres últimos papeles ha hecho papeles de lesbiana, lo que le puede llevar a ser un ícono gay “Han sido muy seguidas, sí, pero muy diferentes entre ellas. Es un dato, sin más, porque he interpretado muchas más heterosexuales en mi carrera. Espero que mi trabajo ayude a ver que, más allá de la sexualidad de cada persona, lo que importa es su carácter. Esa visibilidad es aún más importante en las mujeres porque la homosexualidad femenina sigue estando más estigmatizada. Me resulta muy antiguo que la gente se sorprenda”
Siga leyendo el artículo completo en La vida es una tómbola.