Pensando en un "urbanismo del siglo XXI", Ecologistas en Acción y otros grupos del suroeste madrileño están recabando apoyos a su propuesta de un corredor ecológico entre los ríos Manzanares y Guadarrama en cinco municipios de la región, incluida la capital, y la Asamblea de Madrid.
Más allá de la oposición a determinados proyectos poco sostenibles, los grupos ecologistas madrileños se han embarcado en “una propuesta en positivo”, según la define Juan García Vicente, de Ecologistas en Acción. Esta asociación con el apoyo de otros grupos de los municipios del suroeste de la región, aprovechando las sinergias del 15-M, se han propuresto recabar apoyos para la creación de un corredor ecológico que uniría el Manzanares desde la Casa de Campo hasta el río Guadarrama, a su paso por Villaviciosa de Odón.
El proyecto, que engloba en su propuesta de máximos 3.000 hectáreas, propone conectar estos dos espacios utilizando las zonas de dominio público ya existentes. “La base de la propuesta son las vías pecuarias, los caminos y terrenos públicos y los arroyos que hay en la zona. Se trata de hacer un urbanismo del siglo XXI. Argumentos ambientales los tenemos todos”, explica García.
El corredor comenzaría en la Casa de Campo y para conectar con el primer espacio que se quiere poner en valor, la laguna en el arroyo Meaques, habría que buscar una solución a la red de carreteras y a las vías del metro ligero a Boadilla, cuya construcción cortó el acceso existente. La laguna se encuentra en Pozuelo de Alarcón, pero está pegada a Madrid, junto a Colonia Jardín, y la zona es frecuentada por los vecinos de la capital. Su origen se remonta a las inundaciones de 1995, cuando Esperanza Aguirre, concejala de Medio Ambiente en la época, decidió embalsar el arroyo fuera de término municipal. De ahí surgió una pequeña laguna que ahora es refugio de aves y desde donde comienza una zona natural conocida como Retamares, donde se incluyen los terrenos de la operación Campamento. Son unas 800 hectáreas en total del Ministerio de Defensa que han perdido el uso militar y se quieren recuperar como espacio natural. “Sería nuestro Cabañeros”, apunta Juan García Vicente en referencia al parque nacional, cuyos terrenos también tuvieron uso militar.
Por su parte, el Ministerio de Defensa asegura que la parcela formaba parte de la Corona desde "tiempo inmemorial" y que pasó a ser propiedad del Estado con el fin de construir viviendas para oficiales. Tras varias cambios de titular entre departamentos ministeriales finalmente pasó a ser propiedad del Instituto de Viviendas de las Fuerzas Armadas en 2001. Defensa también señala que en el plan general de ordenación urbana de Madrid, de 1997, ya se tuvo en cuenta que fue una antigua cañada real cuando desarrolló urbanísticamente el ámbito.