Ciencia y tecnología

La URJC investiga la transformación de glicerina en biodiésel

madri+d | Lunes 29 de octubre de 2007
La producción de biodiésel a partir de aceites vegetales o grasas animales produce una gran cantidad de glicerina como subproducto, tanto como el 10%. Para su reaprovechamiento la Universidad Rey Juan Carlos está llevando a cabo la investigación ‘Transformación de la glicerina en biodiésel’, un proyecto que contempla el desarrollo de procesos que permiten el reaprovechamiento de este subproducto cada vez más abundante.

Se estima que en los próximos años habrá un excedente de glicerina a bajo precio en Europa ya que una directiva de 2003 del Parlamento Europeo fija que en 2010 un 5,75% de la gasolina y gasóleo comercializado para el transporte, debe ser biocarburante.

Caerá el precio

En la actualidad el glicerol tiene aún un precio relativamente elevado para ser utilizado con fines energéticos, pero el crecimiento exponencial de su producción dará lugar a que exceda la demanda para usos tradicionales, principalmente síntesis de diferentes compuestos de la química fina.

En 2005 se produjeron en Europa, según los datos de European Biodiesel Board, más de tres millones de biodiésel, lo que supone un crecimiento del 64,7% con respecto a 2004. En 2006 hubo una producción de cinco millones de toneladas, un 54% más que el año anterior.

Y las expectativas siguen por este camino esperándose para el año 2010 una producción anual diez millones de toneladas de biodiésel y por tanto un millón de toneladas de glicerina. De ahí la importancia de encontrar nuevas aplicaciones para este producto.

Nuevo combustible

Una de las alternativas más recientes, y en la que está trabajando el grupo de investigación que dirige Juan Antonio Melero, consiste en la transformación de la glicerina en productos que puedan sustituir parcialmente al gasóleo de automoción y con unos costes de producción competitivos.

Además se ha comprobado que los compuestos que se pueden obtener (éteres o ésteres de glicerina) añadidos en determinadas proporciones en el gasóleo permiten una mejora de sus propiedades en frío, así como una reducción de su viscosidad y de sus emisiones contaminantes.