La investigación comenzó tras una denuncia de un robo en un colegio de la localidad en la que se informaba de que después de romper un cristal y acceder al interior se habían robado cinco portátiles y tres hardware. Los agentes determinaron que se trataba de un grupo de jóvenes que actuaban de manera organizada y coordinada, constatando que solían reunirse en un local ubicado en el municipio y que habían sido los autores de otros seis robos.
Después de las investigaciones se procedió a la detención de diez personas, ocho menores y dos mayores de edad. Tras el registro del local que se encontraba a nombre de dos de los detenidos, se recuperó material informático, tres televisores, cinco ordenadores, varios cargadores de ordenadores, una cámara fotográfica y dos bicicletas. Durante los días posteriores, los agentes lograron localizar y detener a los tres miembros del grupo que faltaban.