En un mensaje en su cuenta de Twitter y en otro más extenso en Facebook, Colau reconocía que la representadión podía ser de mal gusto y que no fuera apropiada para niños pero señalaba que, a su juicio, "la sátira no es un delito". Lo ocurrido es "como máximo" un error de programación, algo por lo que el responsable ya ha sido destituido, recuerda en referencia a la decisión tomada por la concejal de Cultura, Celia Mayer, de cesar a los programadores.
Colau insiste en que en una "democracia sana, en un estado de derecho, hay que proteger toda libertad de expresión, hasta la que no nos guste, hasta la que nos moleste". En ese contexto, pide a los ciudadanos que se pongan en la piel de los titiriteros, y recuerda que los dos actores ya tendrán que lidiar con "la maquinaria mediática sin escrúpulos de la derecha vengativa, que no soporta la disidencia y aún menos perder elecciones, y que sigue recurriendo machaconamente al 'todo es ETA'".
Los dos acusados son miembros de la compañía Títeres desde Abajo, que representaron en Tetuán el viernes por la tarde la obra 'La bruja y don Cristóbal', programada por el Ayuntamiento de Madrid, en la que mostraron el ahorcamiento de un juez, el apuñalamiento de una monja, y un cartel de 'Gora Alka-ETA'. Los padres asistentes avisaron a la Policía, que detuvo a ambos titiriteros.