“Este proyecto nace para ser duradero, de aliento y proteger y dar púlpito a los pequeños productores. Veíamos que nuestros clientes, restaurantes y bares, necesitaban diferenciarse de la competencia.
Había productos hechos con mucho amor que podían perderse al ser pequeños. “Alma Makro” viene para quedarse, crecer y que también lo hagan estos productos.
Buscamos productos que no tengan el futuro muy claro y le compramos toda su producción o la parte que ellos quieran, garantizándoles que lo van a vender todo.
Estamos hablando de cosas extraordinarias que no tienen mucha producción pero eso les hace distinguirse de la competencia. Son productos estacionales, como las fresas de Aranjuez. El amor con el que hay que tratar estos productos es muy costoso. También tenemos parte del presupuesto dedicado a la maquinaria.
Los requisitos para estar en este proyecto es que sean productos primarios y luego que tengan una forma de cultivarlos y criarlos muy artesanal y que tengan ciertas dificultades económicas.
Makro no obtiene ningún beneficio de estos productos. Queremos devolver a la sociedad parte de nuestros beneficios con estos productos. Que son caros y no queremos añadir más coste, aparte del transporte. Porque además de agricultura y carne también tenemos pescado”
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