La EMT ha sido reconocida como la empresa pública madrileña más comprometida en garantizar la accesibilidad de los usuarios, independientemente de sus circunstancias físicas, psíquicas o sensoriales.
Desde 2009, toda la flota de autobuses de la EMT está compuesta por autobuses de piso bajo con rampa para acceso de personas en silla de ruedas. A eso hay que sumar los sistemas de información visual y acústica en el autobús, tanto interiores como exteriores, que facilitan el uso de los autobuses a invidentes o personas con discapacidades visuales, auditivas o lectoras.
También la identificación de las paradas de todas las líneas de EMT en Braille y los cursos de formación en lengua de signos a los empleados de la empresa para atención a usuarios sordos o con discapacidades auditivas.