Opinión

Todos somos casta

Ángel del Río | Lunes 07 de septiembre de 2015
Tras un corto periodo de reflexión, quienes hasta hace poco tiempo acuñaban el término “casta” para, de forma peyorativa, calificar a una clase política determinada por ellos, empiezan a cambiar. Insisto, tras un corto periodo de reflexión, el que va desde ser oposición a gobernar, aquellos pueden decir ahora: “casta somos todos”, incluso creo que ya están fabricando camisetas con el lema: “Yo también soy casta”. La casta familiar en política está en privilegiar con nombramientos o ascensos a los de la misma sangre, o de sangre emparentada. Y eso es lo que está pasando en el Ayuntamiento.El gobierno del Ayuntamiento de Madrid, no contrata como eventuales a familiares, pero sí aprovechan la condición de funcionarios que tienen algunos, para ascenderles y otorgarles poder político e institucional.

La alcaldesa, Manuela Carmona, rompió el fuego en este sentido, nombrando a un sobrino político –me parece que político en doble sentido- coordinador general de la Alcaldía que ella preside, y también, presidente de IFEMA. Ahora nos llega una segunda entrega, en este caso protagonizada por una persona relevante del gobierno municipal: la portavoz, Rita Maestre, más conocida por ser aquella jovencita, que ligera de equipaje de vestimenta, asaltó la capilla de la Complutense. Pues bien, a sugerencia de la interesada, la alcaldesa ha colocado al padre de ésta, Luis Maestre, como subdirector de la Agencia Tributaria municipal. No se trata de una contratación eventual, porque este señor es funcionario, pero el ascenso es puramente digital, muy en la línea de los ascensos familiares de casta.

Casta al alcance de todos, formando una gran familia, porque familia que ejerce unida en una casta, permanece unida en política. Así las cosas, nada que objetar al cambio prometido, porque se está cumpliendo: ya se ve el cambio…de ideas y convicciones.

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