En el Museo Arqueológico Regional se puede contemplar los restos de nuestros antepasados madrileños
Mª Carmen Cruz Martín | Domingo 28 de octubre de 2007
En Alcalá de Henares es posible conocer cómo fue nuestro pasado en la región. Y es que en la ciudad complutense se encuentra el Museo Arqueológico Regional. En este museo se pueden ver desde herramientas que usaban los primeros madrileños hasta los utensilios que se fabricaban en la Real Fábrica de Porcelana del Retiro en el siglo XVIII.
Dos molares de los primeros madrileños que vivieron en la región, raederas y cortadores que usaron nuestros antepasados, mosaicos de casas de la antigua Complutum, broches de cinturón de los visigodos que pasaron por la región e incluso candelabros de porcelana que se fabricaron en el Retiro... Todo esto y mucho más es lo que se puede encontrar en el Museo Arqueológico Regional (M.A.R.).
A tan sólo 33 kilómetros de Madrid y en el casco histórico de Alcalá de Henares se halla este Museo que alberga "lo que se ha encontrado en la región en excavaciones desde el punto de vista paleontológico y arqueológico", explica el director del Museo Arqueológico Regional, Enrique Baquedano y añade "incluso tenemos algunas cosas de la Guerra Civil que han aparecido en yacimientos".
A través de dos plantas y nueve salas dedicadas a diferentes épocas, el Museo permite recorrer la Historia de la región. Alberga piezas desde el Período Cámbrico hasta el siglo XVIII y de muchos municipios de la Comunidad de Madrid. Algunas se exponen al público de forma permanente y otras se guardan en el almacén para su estudio. "Al Museo llegan las piezas, después de haberlas estudiado en el laboratorio. Se entregan con la memoria de excavaciones", dice el director.
Aunque de momento, aún es bastante desconocido entre el público general, no así entre los escolares de Secundaria, el M.A.R. es "el segundo museo arqueológico más visitado del país, sólo por detrás del Nacional", afirma Baquedano. Se puede visitar de martes a domingo de manera gratuita. Al cabo del año, tiene más de 60.000 visitas, pero como cuenta su director "no importa tanto el número de visitas, sino la calidad y el grado de satisfacción de los que nos visitan. Y podemos decir que la gente se va muy contenta y sorprendida".
Y es que los que pasan por el museo se marchan gratamente sorprendidos por la riqueza arqueológica de la Comunidad de Madrid. "Hasta 1999 en ningún sitio se podía ver los restos arqueológicos de la región, por eso cuando la gente llega al museo no se espera encontrar tantas cosas. Además también les sorprende que un museo de este tipo pueda ser divertido y ameno, porque es un museo muy participativo y tecnológico", explica Baquedano.
De todo lo que alberga el museo, según el director, "lo que más llama la atención es la paleontología y los huesos, sobre todo las piezas que hemos encontrado en el Cerro de Batallones en Torrejón de Velasco. Tenemos un mastodonte completo y un par de tigres dientes de sable. Asimismo también es muy llamativo los restos de un elefante consumido por los humanos hallado en el yacimiento de Áridos en Arganda del Rey". Uno de los arqueólogos del Museo, Juan Luis Bonor, confirma que "lo que más gusta a los niños son los huesos".
Otros hallazgos que también gustan mucho son los encontrados en Santorcaz, que "es un yacimiento carpetano, del siglo I a.C., con restos de cerámica e hierro que usaron los madrileños de entonces", y además, "impresiona mucho la representación de un enterramiento campaniforme como el que se halló en el Camino de las Yeseras en San Fernando de Henares", indica Baquedano.
Pero quizá para los no entendidos en arqueología, puede sorprender encontrarse incluso con piezas de hace apenas 300 años, como cerámicas procedentes de centros alfareros como Alcorcón o Valdemorillo.
Antecedentes del museo
La Comunidad de Madrid no contó con un Museo Arqueológico Regional hasta 1999, que fue cuando se inauguró. "Hasta entonces, todo lo que se encontraba en la región iba a parar al Museo Arqueológico Nacional, pero no había ningún apartado específico de Madrid", sostiene el director.
El edificio que alberga el Museo también tiene su historia. Ocupa el inmueble que anteriormente fue Convento Dominico de la Madre de Dios, que se erigió entre los siglos XVII y XVIII. De hecho, de aquella época, aún se mantiene la estructura de iglesia con su cúpula y su planta de cruz latina y se conservan algunos frescos en los techos.
Posteriormente pasó por una fase en el que se convirtió en Cuartel de Caballería y años más tarde, se usó también como cárcel y juzgado. Al iniciarse su rehabilitación en 1987, se encontraba en un avanzado estado de ruina. Cuando se crea jurídicamente el Museo en 1997, se decide instalarlo en este histórico edificio que tiene una ubicación singular. Comparte plaza con el Palacio Arzobispal y con el Monasterio de San Bernardo, en el antiguo barrio de la Morería.