Esta problemática afecta tanto al gasóleo tipo A, el destinado para automoción, como al tipo B, para uso agrícola o marítimo, o al tipo C, específicamente concebido para su uso en calderas de calefacción o maquinaria industrial, según explica Gasóleos DEGAS, empresa toledana especializada en la distribución de gasóleo y en la gestión de estaciones de servicio desde hace más de cincuenta años.
¿Por qué se contaminan?
La legislación europea (Real Decreto 1088/2010) exige a las petroleras que
eliminen la incorporación de azufre por motivos ecológicos. La ausencia de
azufre reduce un biocida que evitaba la aparición de microorganismos en el
gasoil.
Otro motivo lo encontramos en el Real Decreto Europeo (4/2013) por el que se
exige a las petroleras incorporar un porcentaje mínimo de biodiésel en
combustibles diésel a partir del año 2014. Al incorporar biodiésel se está
suministrando materia orgánica o nutrientes al carburante favoreciendo la
aparición de microorganismos.
La presencia de agua en los depósitos de combustible por condensación o filtraciones también provoca la aparición y reproducción de los microorganismos.
Consecuencias de utilizar un gasóleo contaminado
Este tipo de microorganismos conlleva continuas obstrucciones en los filtros de
los surtidores de las gasolineras. Esta problemática se traslada a los
conductores que llenan sus depósitos del coche con este combustible contaminado
provocando graves incidencias en los sistemas de inyección.
La solución está en que las estaciones de servicio incorporen un biocida que
mejore las prestaciones del Gasóleo A, similar al comercializado por la Gasóleos DEGAS denominado Tequil Bacteroil,
para gasóleos A, B y C que no altera las propiedades del combustible y cumple
con las especificaciones del Real Decreto 1088/2010, certificado por el
laboratorio Intelman con certificación ENAC.