¿Qué son los CFDs?
Los CFD o "Contratos por Diferencia" en castellano, son realmente un contrato entre 2 partes, donde el "vendedor" se compromete a pagar (o recibir) la diferencia entre el valor de un activo (que puede ser una acción, una casa, o lo que sea) en el momento de firmar el contrato y entre su valor actual.
Por poner un ejemplo sencillo. Pepe cree que la acción del Banco Santander va a subir pero Juan cree que va a bajar. Así que ambos entran en un contrato donde uno gana y otro pierde. Si Santander baja de 10 euros a 7 euros, entonces Pepe tiene que pagar 3 euros a Juan. Pero si sube, entonces Juan paga a Pepe.
Ventajas de los CFDs
En resumen, se trata de un producto financiero con el que los Traders podrán especular sobre el precio de una acción... pero sin tener que comprar las acciones y ahorrándose todos los costes que esa compra supone.
Esto permite que los Traders se apalanquen, pudiendo con poco capital especular con mayores cantidades, lo que les permite ganar más... aunque también perder mucho más.Algunas plataformas incluso permiten apalancarte con un 200:1 así que los CFDs no son para los de corazón débil.
Muchos dicen que los CFDs supusieron la revolución del Trading. Y es que tienen muchas ventajas:
Te permite operar fácilmente en una amplia gama de activos incluidos índices, acciones y más.
Puedes realizar operaciones más grandes con un apalancamiento de hasta 200:1
No pagan impuestos de compraventa de acciones
Tienen pocos gastos de gestión.
Los Comienzos de los CFDs
Pero lo CFDs no siempre han estado ahí. Es más el CFD Trading es una actividad reciente, de principios de los años 90.
Nacieron en Londres, cuando varios HedgeFunds quisieron crear coberturas frente a su exposición al LSE (Bolsa de Londres) y que fuesen eficientes fiscalmente (al no haber acciones reales en la operación, no pagaban impuestos). Básicamente, utilizaban los CFDs para limitar sus pérdidas en caso de que las acciones del LSE diesen un vuelco inesperado.
Su popularidad fue creciendo con los años, y a principios del S. XXI se permitió a los inversores minoritarios comercializarlos, oportunidad que aprovecharon muchas plataformas online de Trading para ofrecerlos a sus clientes.
Al entrar los inversores pequeños, los Traders se dieron cuenta de que lo mejor de estos productos no era su exención fiscal, sino la posibilidad de operar con cualquier tipo de activo a un coste muy bajo.
Los CFDs empezaron entonces a utilizarse no solo para acciones del LSE, sino para todo tipo de activos, como índices, divisas, materias primas, bonos, etc. Es más, pronto los CFDs para índices como el Dow Jones o NASDAQ se convirtieron en los CFDs más populares.
Hoy en día, los CFDs son la forma más sencilla y más popular de hacer Trading, con plataformas que, de forma libre y a un precio asequible permiten especular con el precio de cualquier tipo de activo de cualquier parte del mundo.
La regulación de los CFDs
La regulación de los CFDs es otra de sus elementos que más ha evolucionado con el tiempo. En un principio, los CFDs no estuvieron regulados, ya que se regían por el derecho civil o mercantil y lo que decía el contrato era lo importante.
Es decir, al ser un contrato, no estaba considerado como un activo y por tanto no estaba bajo la supervisión de los organismos reguladores de las acciones o los bonos.
Esta flexibilidad y libertad de los CFDs y su bajo coste llevaron al trading a una edad dorada, donde todo valía.
Pero desde 2008 los gobiernos han estado más preocupados por crear regulación para ellos. Concretamente, con la bancarrota de MF Global, uno de los principales Traders de CFDs, se vio que algo de regulación era necesaria para proteger los fondos de los clientes.
A partir de ese momento, la mayor parte de los reguladores, sin embargo, han decidido que sí son "activos" ya que, aunque sean un contrato, este está atada a un activo subyacente donde el emisor es el creador de mercado. Esto significa que en los años venideros muchos países empezarán a regular este mercado, sobre todo la parte correspondiente a MIFID y la protección del inversor minoritario sin formación.