Todo transcurría según lo previsto sobre el trazado monegasco. Los Mercedes dominando con Hamilton primero, Rosberg segundo, Alonso fuera de carrera con el McLaren roto y poco más. Fue el joven Max Verstappen el causante de que todos salieran de su sopor cuando, a falta de 15 vueltas, sufrió un brutal accidente que provocó la entrada en pista del coche de seguridad, momento en el que Hamilton entró en boxes para un segundo e innecesario cambio de ruedas siendo rebasado por Rosberg y Vettel. La neutralización se mantuvo hasta la vuelta 70 y Lewis fue incapaz de superar al Ferrari de Vettel cruzando la bandera a cuadros en ese orden y ambos tras Rosberg, inesperado ganador del premio gordo.
Mereció la pena aguantar hasta la ceremonia del final para ver la cara de funeral de Hamilton que, primero golpeó la marca de tercer clasificado donde debía aparcar su Mercedes, para después equivocarse en el lugar que le correspondía ocupar en el podio y posteriormente intentar huir del escenario para no responder a las preguntas del entrevistador oficial. No pudo escaparse y las respuestas con monosílabos y mucha ironía al felicitar a su equipo ocultaban a duras penas el tremendo enfado del piloto por el estrepitoso fallo de estrategia que le costó la victoria.
A pesar de todo, Hamilton domina el mundial de pilotos con 12 puntos, seguido a sólo 10 por Nico y Vettel tercero a 28. La próxima cita en el G.P de Canadá que se disputará del 5 al 7 de junio en el circuito Gilles Villenueve de Montreal.