Ni Ramos es mediocentro, ni la Juve era tan 'joyita' como decía el sorteo. El flamante campeón de la Serie A mostró más ganas que su rival y -pese a ser inferior en varios tramos- pudo haber viajado a España con dos goles de diferencia si Llorente hubiese acertado con el remate en el tiempo añadido. No hubo buen fútbol, apenas ocasiones. La Juve destiló aroma pragmático y el Madrid especuló sin saber hacerlo.
Los blancos desperdiciaron los primeros 20 minutos, minimizados por la presión de los italianos y por el escaso criterio en la construcción. El empeño de Ancelotti en situar a Sergio Ramos en el centro del campo dotó de solidez en la medular, pero el Madrid fue menos Madrid. Los resultados más recientes le han dado la razón al técnico italiano, pero la versión con el sevillano como arquitecto no fue buena.
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