El sistema tiene un coste de 2.500 euros y el Gobierno de la Comunidad de Madrid subvenciona con 721 euros el aparato. El dirigente sindical afirmó que el GPS tiene un coste muy alto si se suman las dos líneas de teléfono necesarias para dar de alta el sistema y el coste de mantenimiento, que ronda los 300 euros anuales.
Anibal A.G., el taxista degollado el viernes por la noche en el distrito de Hortaleza, disponía del GPS, aunque dada la extremada violencia de la agresión no tuvo tiempo de accionar el sistema de emergencias. Para Mostaza, el 100% de la seguridad no existe, y sugirió como fórmula añadir al GPS la colocación de la mampara de metacrilato.
La muerte de Anibal ha puesto en alerta al sector del taxi y durante la mañana del lunes los representantes del sector acordaron con representantes del Gobierno de Madrid estudiar las subvenciones y poner cámaras de vigilancia en sus coches.
Grabar a los clientes
El nuevo presidente de la Gremial del Auto-taxi, José Luis Funes, aseguró que la posibilidad de instalar cámaras en el interior del vehículo ya se estudió en 1.999, fecha en la que murió asesinado a tiros el taxista Rafael Martínez Bernabéu, también en un intento de atraco.
En este sentido, el dirigente señaló que una posibilidad es que una cámara de videovigilancia grabe al cliente unos breves segundos al entrar al taxi y otros segundos al salir. "De esta manera podría ser identificado perfectamente y se respetaría su intimidad en el interior del coche", agregó.
Funes dijo que podría ser una especie de "caja negra" que pueda ser utilizada como prueba pericial en ante un juzgado y que a la vez sólo pueda ser visionada por la policía, siempre para salvaguardar la intimidad del cliente.