Las estancias de respiro familiar se adaptan a las necesidades particulares: fines de semana, traslados, adaptación del hogar, ausencias o periodos de convalecencia del cuidador, vacaciones o viajes... Una vez en la residencia, el mayor dispone de un equipo de profesionales que trabaja para que la persona tenga una atención personalizada.
Además, se desarrollan actividades terapéuticas y de ocio y todos los servicios del centro residencial orientados a la salud y el confort para mantener una óptima calidad de vida.
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