Tal y como se desprende del informe de calificación provisional elaborado por el Ministerio Público, la acusada, entre el 18 de noviembre de 2011 y el 21 de febrero de 2012, era enfermera adscrita al Centro de Salud 'Guzmán el Bueno', dependiente de la Dirección Asistencial Centro de Madrid.
A sabiendas de que los médicos del centro dejaban firmadas en blanco recetas a fin de que, en caso estrictamente necesario, las enfermeras de servicio hicieran uso de ellas, cumplimentando los datos relativos a los pacientes crónicos y a la medicación prescrita a dichos enfermos, aprovechando su condición de enfermera y con el propósito de obtener un beneficio, cogió, al menos, 68 recetas firmadas.
En el apartado correspondiente a la prescripción escribió el nombre de medicamentos psicotrópicos tales como lexatín, lorazepam y trankimazín y, en el apartado correspondiente al paciente, consignó su nombre y datos personales, logrando así su correspondiente expedición por las farmacias. El importe abonado por el Servicio Madrileño de Salud por estas recetas asciende a la cantidad de 114,30 euros.