Ciencia y tecnología

Madrid se aproxima al futuro de la fusión

madri+d | Martes 23 de octubre de 2007
Científicos de más de 20 países reunidos en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) han llegado a una serie de conclusiones que tendrán repercusiones sobre los futuros reactores de fusión.

Los estudios llevados a cabo demuestran la viabilidad de técnicas para reducir el tamaño de los reactores de fusión, lo que, sin duda, abaratará su precio y permitirá flexibilizar la potencia cedida por estos dispositivos. El confinamiento de los plasmas puede mejorarse reduciendo el nivel de turbulencia mediante diversas técnicas.

Este hecho permitirá construir reactores más pequeños y de menor potencia, si se desea.  Por lo tanto, se podrán tener reactores más rentables y además se podrá contar con instalaciones más flexibles para instalar en las redes eléctricas diversas.

Las simulaciones teóricas de los reactores de fusión son una pieza clave para el futuro de esta fuente de energía. Los diseños de los futuros reactores dependen fundamentalmente de los estudios teóricos que se están realizando en la actualidad, especialmente de los relacionados con la turbulencia y el calentamiento. La conferencia de Madrid ha sido clave por ser la primera vez que se discute sobre estos temas con vistas al funcionamiento del ITER.

Avances y ahorro

La primera conclusión de la conferencia es que las necesidades de computación para simular los plasmas de fusión cabalmente superan la capacidad de los ordenadores más potentes el mundo.

Esto significa que se necesita construir ordenadores más potentes que superen en un factor 1000 la capacidad de los que están ya funcionando. Estos temas suponen una línea de investigación en sí misma e implica la exploración de diversas arquitecturas de superordenadores. El ordenador Mare Nostrum, que está en Barcelona y es el más potente de Europa, deberá ser ampliado para acometer los problemas que se han estado discutiendo.

Los métodos de calentamiento de plasmas, imprescindibles para alcanzar las temperaturas necesarias de cientos de millones de grados, también han mostrado avances. Se ha conseguido mejorar su eficiencia, lo que permitirá calentar los plasmas de ITER a más bajo precio.

Un aspecto de mucho interés es la similitud entre muchos de los fenómenos que existen en las estrellas y los que se producen en los plasmas de fusión. Los fenómenos medidos en nuestro sol, la estrella más cercana a la tierra, confirman muchas similitudes. Así, lo que se aprende en el sol se puede aplicar a los experimentos de fusión y, a la inversa, los resultados de los experimentos de fusión se pueden aplicar al estudio del sol y de las estrellas.