Estratégicamente Pedro Sánchez acaba de echarse a su espalda los resultados de las municipales y autonómicas de mayo, según el propio Tomás Gómez. Y así será, aunque en realidad ya lo era, salvo rectificación no esperada de Ferraz a una decisión que ha nacido tan obligada como viciada en su planteamiento final, alegando el Tranvía de Parla, la Púnica o el presunto descontrol en el seno de los socialistas madrileños, como argumentario, que ahonda en la apertura de una crisis que en Madrid y para los socialistas puede ser un revulsivo en positivo.
El panorama electoral madrileño cambiará tanto en "la final de mayo" que a estas alturas, en las previas, ni siquiera los fijos de las alineaciones están aguantando en sus puestos. No era erróneo el análisis a bote pronto de Ana Botella: "Ya estamos todos igual". Sin candidatos a la Comunidad asegurados, salvo en UPyD, la partida vuelve a cero también en el PSM. Es fácil decir que Pedro Sánchez se ha equivocado con todo el aparato rodeándote y arropándote y calificar las consecuencias de desastrosas, como ha hecho Gómez, porque en verdad él y solo él se perfilaba hasta ahora como máximo responsable del presunto batacazo electoral socialista en Madrid.
La cara de Antonio Carmona, ayer alcalde de Madrid en ciernes, sonriente junto a Pedro Sánchez y el propio Gómez por quién ponía ambas manos en el fuego, se ha tornado entre triste y desconcertada. "¿No sabía nada Carmona?: No". Incluso no sabía qué hacer cinco minutos después de enterarse de la noticia. Pero sabe que su camino para ser alcalde de Madrid sigue expedito. Y para tranquilidad de algunos, y desconociendo quién será el candidato a la Comunidad que le pudiera acompañar en campaña, si no fuera definitivamente Gómez, los resultados mejorarán sensiblemente. ¿O no?, que diría Rajoy
Y no porque Gómez no sea honrado, honesto e incluso capaz de afrontar unas elecciones como candidato, que lo es a buen seguro, sino porque no atesoraba posibilidad alguna de desalojar al PP. Y en el PSOE saben que ahora o nunca se hace imprescindible sacar los mejores resultados posibles. Esta vez se trataba de cambiar todo para que nada siguiera igual, y Pedro Sánchez lo ha hecho desde su posición de secretario general, cuestionada a buen seguro, pero reforzada.
Por cierto, el Ticket Sánchez-Carmona aportaría mucho a la Batalla por Madrid, aunque se antoje imposible. Aún se puede Ganar Madrid para el PSOE, salvo que la rebelión a bordo que se perfila consiga hundir definitivamente el barco. Cosa nunca descartable en política.