Así, si la persona con Alzheimer se extraviara, cualquier ciudadano que le encontrara podría leer el código QR con su teléfono móvil para acceder a los datos de su ficha, con un teléfono de contacto de su familia o allegados, para facilitar su identificación y su posterior atención sanitaria, ya que también incluiría información sobre el tipo de sangre, alergias o medicación que toma.
Con esta acción la familia ganaría en tranquilidad, un punto en el que Botella ha aportado su experiencia personal después de explicar que su padre sufrió Alzheimer durante once años.
Más información:
OPINIÓN: 'Recuerdo haberlo olvidado', de Javier Urra / ¡Qué bonito es tener memoria!, de Jesús Sánchez Martos
Una jornada analizará el papel de los cuidadores de enfermos de alzheimer
Cuando el que cuida necesita que le cuiden