Uno de los arrestados era el encargado de despachar las entradas en una de las taquillas de acceso, lo que le facilitaba apoderarse directamente del importe en efectivo. Para el pago con las tarjetas bancarias, los autores contrataron un TPV portátil que direccionaba el dinero a una cuenta particular, evitando emplear así los datáfonos ubicados en la taquilla.
El otro detenido estaba empleado como técnico informático en la empresa y era quien se encargó de manipular los códigos de control del sistema operativo, logrando que éste no registrase la emisión de una entrada cuando era impresa por el otro cómplice para su inmediata venta al cliente en taquilla.
Denuncia anónima
Fue la denuncia anónima de otro empleado la que puso de manifiesto que dos trabajadores de la empresa estaban supuestamente defraudando gran cantidad de dinero mediante este sistema. Desconociendo la identidad de los responsables, los agentes iniciaron gestiones y verificaron que en la taquilla denunciada se compraban entradas válidas que permitían el acceso al recinto, pero que dichas ventas no quedaban descargadas en el sistema operativo.
Identificados los autores, estos reconocieron los hechos e informaron a los agentes que tenían guardado parte del dinero en una caja de seguridad, al objeto de evitar levantar sospechas.