En Le Mans, los espectadores no ven la forma de combatir el tedioso paso de los coches. Además, con la actual división de categorías, nadie consigue averiguar cómo va la clasificación, a que división pertenecen, si son diesel, gasolina, gas, enchufables o a vela. De hecho en el interior del circuito se instalan la mujer barbuda, norias, verbenas, y enormes carpas para comer y beber, sobre todo beber y beber, lo que indica el interés de la mayoría por el desarrollo de la carrera.
He vivido Le Mans como un gran
acontecimiento deportivo; desde el punto de vista del aficionado puro y duro
pasando muchas horas sentado en las laderas de final de recta. Las he vivido desde
la sala de prensa rodeado de comodidades; también con acreditación Fisa
abrumado por el lujo, y he ido a ver las 24 horas sin apenas pisar el circuito. Menudo coñazo.
He conocido otra época, otro circuito, con una
recta de 6 kilómetros en la que los coches cogían velocidades estratosféricas,
por encima de los 400 kilómetros hora, en la que a los pilotos se les subían
los nudos a la garganta de dos en dos. Tiempos donde la mayoría de los prototipos se construían
específicamente para esa prueba, donde los pilotos no disponían de ayudas
electrónicas, ni abs, ni controles de tracción, ni de deslizamiento, ni de
nada. Conocíamos a los pilotos de tu a
tu, su trayectoria, sus aspiraciones. Ahora, unos vienen de la play, otros de
un concurso, otros de un país emergente de interés comercial, unos porque van deprisa
y otros por lo contrario y consumen poco combustible.
Admiro y respeto, siempre, a los que se ponen el
casco. Me fascinan esos coches cargados de mística futurible y tecnología. Pero
son carreras para participar en ellas y poder contarlas, siempre y cuando se
cuente la verdad. Carentes de emoción para el espectador. No hay más que ver la
clasificación; el primero le saca 3 vueltas al segundo, 27 vueltas al decimo y
375 vueltas al ganador de la categoría CDNT.
Poniendo un ejemplo, Nissan nos vende como un gran éxito que el ZEOD RC haya conseguido dar 5 vueltas entes de romperse. Por lo visto ha completado una vuelta en modo eléctrico y ha superado los 300 km/h, faltaría más. O que en la categoría LM P1 con solo dos participantes de la misma marca Toyota se puedan publicitar como ganadores de algo cuando han terminado a 19 vueltas de la cabeza. Lo mismo en la categoría LM P2 L o H, LM GTE, en fin, un lio en que todas las marcas ganan, pero tan incomprensible como infumable para los espectadores.