Gomendio ensalzó el modelo británico del que destacó que fue un ministro socialista de Tony Blair el que llevó a cabo planteamientos mucho "más radicales" que los recogidos en la LOMCE. Se refería al sistema de academies, unos centros de enseñanza secundaria de gestión privada y autonomía pedagógica total que no dependen de las autoridades locales sino directamente del control gobierno (reciben ayuda económica pública) y que cuentan con sus propios patrocinadores. En Reino Unido son ya cerca del 50 por ciento de los centros.
Esta aspiración de independencia en la gestión educativa es la que, en menor medida, trata de implantar la LOMCE. Gomendio se refirió, por ejemplo, al caso de la asignatura de Religión. A partir de ahora dependerá de los centros educativos determinar el número de horas de su carga lectiva. El Estado sólo delimita que el 50 por ciento esté dedicado a las asignaturas troncales, salvo en Ceuta y Melilla donde tiene competencia el gobierno central y ha establecido un mínimo de 45 minutos para dicha asignatura. El resto dependerá de los centros educativos.
Sin embargo, la propia Gomendio admite otros resultados más problemáticos de la liberalización académica. En España hay 82 universidades (en los últimos años se ha ido creando una anualmente) con un crecimiento exponencial de grados y másteres; hay ya más de 5.000 títulos diferentes gracias a la adaptación al Plan Bolonia. La propia Gomendio confesó que se debería llevar a cabo una "racionalización". Sin embargo, pone el foco de los problemas a resolver en la poca empleabilidad de las ramas más demandadas por los alumnos. Del millón y medio de estudiantes que llegan a la universidad, menos del 6 por ciento escoge una rama científico-técnica, cuando sólo el 50 por ciento de los egresados en ramas sociales obtiene un empleo un año después de acabar sus estudios, siendo manual en un 25 por ciento de los casos.
En este sentido, Gomendio destaca el éxito de la FP-Dual para traspasar el modelo a la universidad. "Hay que estrechar más los vínculos con la empresa", insiste la secretaria de Estado.
Financiación de la Educación
Gomendio también abrió la puerta al 'copago' de las enseñanzas no obligatorias, al ser preguntada por esta cuestión. Si bien ha señalado que de momento sólo se ha planteado en la universidad con la subida de las tasas (dos autonomías, Cataluña y Madrid, han optado por llegar al máximo del 25 por ciento a pagar por los estudiantes), plantea también el debate de seguir modelos de préstamo como sucede en otros países de la OCDE. De nuevo se refirió al sistema británico donde los alumnos no empiezan a devolver sus préstamos universitarios -en plazos y sin intereses- hasta que empiezan a cobrar un sueldo de 21.000 libras al año. "Debemos empezar a tener ese debate", dijo Gomendio. La secretaria de Estado planteó la financiación universitaria como una "beca" del 75 por ciento para todos los alumnos independientemente de la renta.
De hecho, Gomendio volvió a justificar el aumento de la exigencia académica para los alumnos que quieren optar a una beca. "Si el modelo no incentiva el esfuerzo, los alumnos no se esfuerzan", sostuvo la secretaria de Estado que destacó que ya se están notando mejoras en el rendimiento de los estudiantes y recalcando lo caro que sale mantener una plaza universitaria cuando uno de cada tres universitarios pierde la beca en primer curso y un 19% abandona sin pasar a segundo.