Sus proxenetas, de origen rumano, se sientan en el banquillo de los acusados por los delitos de trata de personas con fines de explotación sexual y prostitución. Se enfrentan a penas de entre un año y ocho meses y ocho años de prisión.
Los acusados obligaron a la mujer a prestar servicios sexuales en el polígono de Marconi, en la zona de Villaverde. Este polígono es conocido por ser uno de los focos de prostitución más importante de España e incluso de Europa tras el cierre al tráfico de la Casa de Campo.
En su declaración, la testigo ha relatado nerviosa como en septiembre de 2012 inició una relación con Ionut, uno de los procesados. Así, ha explicado que éste le propuso que ejerciera como prostituta en Alemania para conseguir dinero para empezar "un proyecto en común" en su país. "Me controlaba todo el rato a través de un amigo y tenía que mandarle todo el dinero", ha contado la chica. Meses más tarde, se fue a Castellón y luego a Madrid, donde convivió con los tres acusados.
Además, ha asegurado que pese a quedarse embarazada tenía que seguir trabajando. "Dos semanas antes de dar a luz, me obligaban a trabajar. Y dos días después, tuvo que trabajar también. No podía que decir que no porque no tenía derecho", ha dicho.
Frente a su versión, Ionut ha negado que le obligara a ejercer en el polígono de Marconi y que le exigiera el dinero que conseguía con sus servicios.
Relato del fiscal
En el escrito de acusación el fiscal relata que uno de los encausados inició una relación sentimental con la víctima a finales de 2012 en la ciudad de Casalari, en Rumanía. Al cabo de un tiempo, el hombre logró convencerla de que viajara a Alemania a ejercer la prostitución y más tarde a España.
En España, era obligada a prestar servicios sexuales en el polígono de Marconi, en la zona de Villaverde. Como consecuencia de su actividad, la mujer se quedó embarazada y peses a ello el procesado le obligó a seguir ejerciendo. Esta situación se mantuvo 15 días después del parto.