El Metro es cada vez más, una ciudad bajo tierra. Igual que en la superficie, en la red metropolitana, hay mendigos, mimos, carteristas, músicos, recogefirmas, hombres-anuncio, manteros, predicadores, exposiciones, certámenes, grupos de teatro... y comercios, aunque aún no se han detectado,todavía, en sus pasillos, andenes y vestíbulos. excrementos caninos, mensajeros en moto, manifestantes y agentes de movilidad, pero con el tiempo, todo se andará.
El Metro amplía ahora sus posibilidades comerciales, dedicando el 25 por ciento de sus instalaciones a usos comerciales, dotacionales e industriales, de los cuales el 80 por ciento serán pequeños comercios. Se pasa de 1.082 metros cuadrados de superficie comercial a 125.000, con importantes ingresos económicos para la Compañía. Se abre la posibilidad de creación de un importante número de puestos de trabajo, pero los comerciantes de la superficie se quejan de que habrá mayor competencia y disminuirá el volumen de negocio.
Estamos ante el gran Centro Comercial Metro de Madrid, donde la oferta será variada y amplia. La ciudad subterránea se completa con una infraestructura comercial potente. Al Metro ya no se bajará sólo para viajar, sino para hacer la compra, y quién sabe algún día, para salir de compras por una ciudad bajo tierra.