Don Juan Carlos comenzó dando las gracias a los españoles por su apoyo durante sus 39 años de reinado y expresó su orgullo por lo conseguido por la sociedad en sus años de reinado, en los que "los ciudadanos han conseguido ser protagonistas de su destino y vivir un largo período de paz".
El monarca incidió en que su intención siempre ha sido servir a los intereses de España y, por eso, encabezó el sistema para que los ciudadanos pudiesen elegir a sus representantes. Tras hacer balance de los errores y limitaciones que ha tenido la sociedad española, considera que España ha descubierto que es una gran nación. Ante la situación de crisis económica, que, a su juicio, "ha dejado cicatrices en el tejido social", se ha despertado un impulso de renovación que siga el hilo de esa nueva generación que pide un papel protagonista.
Por eso, incidió en que su hijo Felipe merece pasar a primera línea para afrontar con intensidad y dedicación los desafíos de la jefatura del Estado en los próximos años. "Felipe encarna la estabilidad y seña de identidad de la entidad monárquica. Se encuentra en inmejorables condiciones para encabezar este proyecto con plenas garantías y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen. Contará, asimismo, con el apoyo de las instituciones".