Un total de 1.300 profesionales, 150.000 consultas anuales, 13.000 asistencias de hospital de día, 90.000 urgencias anuales.... Son algunas de las cifras de este centro hospitalario, que ha sido testigo de los avances logrados tanto en la prevención de la patología pediátrica como en los métodos de diagnóstico y en la eficacia de los tratamientos a lo largo de su historia y en donde, tal y como sostiene la gerente del hospital, Margarita González, la "joya de la corona son sus profesionales y la propia filosofía del centro que busca atender no solamente a los niños, sino también a los padres".
El hospital nació con vocación de crear la especialidad pediátrica como tal, "porque los niños no son pequeños adultos, sino que tienen sus características propias", asegura González. Así, desde su fundación y hasta hoy, el hospital, que durante la mayor parte de su historia fue dedicado a la beneficencia hasta que su titularidad se transfirió a la Comunidad de Madrid en 1986, ha formado parte del nacimiento y desarrollo de la pediatría, tanto desde el punto de vista clínico como científico. Como hitos históricos, destaca el papel relevante que tuvo el centro en los 80 cuando, tras un riguroso estudio epidemiológico, detectó que la epidemia del síndrome del aceite tóxico que bloqueó el sistema sanitario en todo el país no era consecuencia de una infección, sino que se debía al consumo de un producto tóxico.
Los avances, lentamente, han ido cambiando y mejorando la atención y la calidad de vida de los enfermos. Por ejemplo, se ha formalizado la actividad pedagógica con la creación de un colegio público dentro del hospital, dependiente de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, que cuenta con doce profesores. Hoy están en clase Óscar y Raúl (nombres ficticios), que aprenden Matemáticas y Lengua al mismo tiempo que reciben quimioterapia. Lo cierto es que la inmensa mayoría de familiares de los pacientes atendidos están muy contentos con el trato recibido como se afanan en expresarlo durante la visita a las instalaciones del centro: "Nosotros hemos venido desde Alicante para hacer aquí el tratamiento", indica un padre cuyo hijo va a recibir un trasplante de médula ósea. Y es que las unidades de trasplante de médula ósea y cirugía ortopédica compleja son referentes a nivel nacional.
Tal es la gratitud que los pasillos están forrados de fotos y mensajes de agradecimiento y, según explica la gerente del hospital, son muchas las personas que trabajan como voluntarias y otras muchas las que dejan su legado en beneficio del centro: "Hay muchas donaciones: desde una señora mayor que te deja 3.000 euros hasta una ONG que nos construye una sala completa", agrega. También han recibido dos viviendas en herencia que están intentando vender a través de la Consejería de Hacienda. El Niño Jesús, por tanto, vive inmerso en un oasis en medio de los recortes que azotan a la sanidad pública madrileña desde que comenzara la crisis. Según la última encuesta de satisfacción del paciente de la Comunidad, el Servicio de Urgencias de este hospital es el mejor valorado de todo Madrid, con 90.000 atenciones. Actualmente, y tras la renovación acometida en el año 2004, cuenta con sala de espera, una sala de lactancia, una sala de valoración de pacientes, cinco boxes de exploración de pediatría general, un box de traumatología, otro de psiquiatría, un quirófano, una sala de observación habilitada con seis cunas y cuatro camas y una sala de aerosoles. También el servicio de Cirugía Mayor Ambulatoria es de los mejores de la región para sus usuarios.
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