Opinión

Una Europa a favor del empleo

Ignacio Bruna | Lunes 28 de abril de 2014

La política de austeridad a ultranza dictada por la Comisión Europea para los países del sur ha traído un aumento exponencial de la pobreza y de la desigualdad, además de un paro juvenil que en nuestro país se calcula por encima del millón de desempleados.

En nuestro país está política ha permitido una reforma laboral que ha reducido los sueldos, los derechos y la protección de los trabajadores, ha destrozado la negociación colectiva como elemento fundamental del diálogo social y ha dejado el futuro de las condiciones laborales en manos de los empresarios.

Todo ello llevado a cabo por un gobierno del PP que ha demostrado ser el alumno preferido de la troika comunitaria a la hora de hacer recaer el peso de la crisis entre las clases medias y menos favorecidas, dejando fuera del precio a pagar a quienes en buena medida nos han llevado a esta situación que nos agobia.

Ahora que el gobierno del PP nos bombardea todos los días con la bonanza de la economía, es importante no olvidar que son los mismos que mintieron como bellacos para ganar unas elecciones y así tener bula para criminalizar a los desempleados, empobrecer a los asalariados y destrozar a las capas vulnerables de la sociedad.

Y es el momento de demostrarlo en unas elecciones europeas que tienen poco éxito entre la ciudadanía, pero que nos permitirán cambiar el sentido del Parlamento Europeo, para que una mayoría de progreso pueda poner en marcha un pacto de progreso social y utilice el dinero comunitario destinándolo a políticas de crecimiento y una potente inversión en educación.

Tenemos que saber que las políticas de austeridad de la troika no han logrado un equilibrio sostenible de las cuentas públicas, que han deteriorado las bases de crecimiento, de la creación de empleo y del desarrollo y han provocado una deflación que amenaza el futuro económico de nuestro país.

Sin embargo, este gobierno de Mariano Rajoy considera "positiva" esta política comunitaria que ha seguido al pie de la letra y ha destruido más de un millón de puestos de trabajo, ha colocado la tasa de paro en más de un 27 por ciento, un paro juvenil de casi el 60 por ciento, un aumento de la emigración y una disminución de la población activa.

Pues bien, la primera piedra para empezar a desmantelar todo este tinglado reaccionario deben ser las próximas elecciones europeas y así demostrar al resto de Europa que somos capaces de seguir otras directrices que devuelvan la dignidad a los miles de familias que no tienen ingresos, que reviertan las privatizaciones sanitarias, protejan la educación pública y aseguren unas dignas pensiones públicas a los jubilados.

Todo ello se consigue con participación masiva en unas elecciones que marcarán la pauta de los próximos comicios municipales, autonómicos y finalmente legislativos, donde nos jugaremos probablemente el futuro de España en los próximos 20 años.

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