MDO | Martes 16 de octubre de 2007
Esta población se encuentra en el extremo suroriental de la comunidad, a unos 53 kilómetros de Madrid, muy cerca de Nuevo Baztán, en la cuenca del Tajuña. La iglesia de Nuestra Señora de la Antigua; las fuentes de San Isidro, del siglo XX, y del Quemado, del XVIII; el parque forestal La Pililla y sus pinos; o el paraje de la peña Roldán con sus cuevas son los principales atractivos de la localidad.
Es a mediados del siglo XIII cuando la Orden Militar de Santiago decide crear un asentamiento, junto a una antigua atalaya con la intención de reforzarla, y poblarlo con habitantes de la cercana población de Salvanés, lo que propició la acuñación del nombre definitivo de la misma como Villarejo de Salvanés, en honor a sus primeros habitantes. En este nuevo y definitivo enclave, vendrían a habitar no sólo los moradores del primitivo asentamiento de Salvanés, sino los de otros esparcidos por su vasto término territorial, llamados: Dornajo, Santa María, y Valdepuerco.
El elemento arquitectónico más emblemático es sin duda su castillo del siglo XV, una fortaleza de la que tan sólo se conservan la impresionante torre del homenaje y algunos restos de lienzos de la muralla. Desde hace décadas viene teniendo lugar en Villarejo una feria agroalimentaria, AgroMadrid, de indudable interés para ese sector económico y para el desarrollo de esta zona madrileña.