De este manera, el dispositivo policial supera los 1.300 agentes que trabajaron en la conflictiva concentración del 25-S (25 de septiembre de 2012), los 1.400 de la convocatoria de 'Rodea el Congreso' de abril del año pasado o los 1.500 de la manifestación contra los recortes del 23-F de 2013. Con este fuerte despliegue, la Delegación del Gobierno y el Ministerio del Interior quieren frenar posibles incidentes o destrozos al mobiliario público protagonizados por grupúsculos de radicales de extrema izquierda.
La Policía pretende evitar que, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, una vez terminadas las manifestaciones pacíficas de la tarde, la llegada de la noche sea aprovechada algunos violentos para provocar a los agentes, lanzar objetos o invadir algunas calles parando el tráfico viario.