Antes se le llamaba "tormenta", o rizando mucho el rizo literario -y por influencia cinematográfica-, "la tormenta perfecta". Pero ahora, gracias a la proliferación de los hombres del tiempo y a la tendencia a alargar los espacios meteorológicos hasta que casi duren más que el telediario, nos hemos hecho todos un poco expertos en la materia, y por eso a una concentración de nubarrones negros, acompañada de fuerte aparato eléctrico, vientos que pueden ser huracanados y todo tipo de rayos y centellas, la conocemos como "ciclogénesis explosiva". Bueno, pues eso, una ciclogénesis explosiva, es lo que nos espera a los madrileños de aquí a, más o menos, el mes de octubre o noviembre: hasta la fecha en que Rajoy se decida a anunciar los nombres de los candidatos del PP al Ayuntamiento de la capital y a la Comunidad Autónoma.
Ya hace tiempo que había señales: se barruntaba la que se venía encima, resonaban a lo lejos los truenos y hasta el aire olía un poco a humedad. El tiempo no sólo no ha mejorado, sino que si uno utiliza el viejo truco que nos enseñaron de niños -el de contar los segundos que separaban el fogonazo del rayo al sonido del trueno-, se da cuenta de que la tormenta está cada vez más cerca.
Primero fueron diferencias de criterios, frases más o menos aguzadas y encontronazos entre responsables institucionales. Choques que se fueron agriando con el paso del tiempo. Ahora, el aldabonazo del "caso Granados", con la noticia de su cuenta bancaria en Suiza -negada primero por él y luego matizada en las fechas-, que le ha costado la cabeza como cargo institucional en el Senado y en la Asamblea de Madrid. Francisco Granados no era un cualquiera dentro del PP; fue una de las personas que acumuló más poder; tanto que en un momento alguien pudo considerarlo demasiado. Muchos especulan con la respuesta que están seguros de que, más pronto que tarde, llegará. Los cuchillos empiezan a volar; nada mejor que ponerse a cubierto, si se quiere sobrevivir. Pero ¿dónde cubrirse?
Madrid ciudad es el bastión del PP. Rajoy sabe que no puede perderlo de ninguna de las maneras, si quiere mantenerse como presidente de Gobierno en las elecciones generales que serán -que no se olvide- apenas seis meses después de las municipales -y con agosto de por medio-. Pero ¿quién puede ganar Madrid? ¿Encabezará Botella la lista al Ayuntamiento? ¿Qué hay de los otros nombres de ex ministros con los que se especula? ¿Cuál será el papel de Cristina Cifuentes? ¿Se hará fuerte Ignacio González en Sol, obligando a Rajoy a enfrentarse a Esperanza Aguirre si no quisiera mantenerlo? Demasiadas incógnitas para unos meses -muy pocos- que se adivinan calientes.