Ossorio y Fernández Rubio han podido admirar la colección de pianos de los siglos XVIII y XIX que posee la Fundación Hazen, creada por la empresa para conservar su importante patrimonio cultural. Esta exposición permite conocer la historia y evolución de estos instrumentos a lo largo de los últimos dos siglos y cuenta con los pianos más representativos construidos por la marca Hazen a lo largo de su historia, a los que se añaden otras piezas elaboradas por otros emblemáticos fabricantes, entre las que hay pianos de mesa, verticales, de cola, clavicordios, pianofortes, organillos, armonios, todas ellas piezas cargadas de historia. Con motivo de su bicentenario, los responsables de la empresa trabajan en un proyecto de catalogación, archivo y creación de un fondo documental, sonoro y audiovisual para el que cuenta con un impresionante patrimonio pianístico.
"Hay que felicitar a los responsables de esta empresa familiar con gran tradición por haber sabido evolucionar y adaptarse a las exigencias del mercado actual", subrayó Fernández Rubio tras la visita. La historia de Hazen se remonta a 1814, cuando el holandés Juan Hosseschrueders y sus sobrinos Juan y Pedro Hazen instalaron un taller de fabricación de pianos en Madrid. Hoy en día da empleo a cerca de veinte personas en nuestra región y comercializa pianos procedentes de toda Europa, América y Japón.