"De aquí no me voy hasta que mi cuerpo aguante", asegura Vázquez, a la que acompañan algunos voluntarios en su rincón de la Puerta del Sol bajo la estatua ecuestre de Carlos III, donde ha decidido hacer una huelga de hambre para que se la escuche. Tiene espondiloartrosis, una enfermedad degenerativa de la espalda, que la tenido ocho años en silla de ruedas, según relata. Ahora, tras más de una década de rehabilitación la ha podido dejar atrás, pero aunque puede andar, le cuesta moverse. "No puedo ni limpiar mi casa", pone como ejemplo. Montserrat Vázquez, que antes era 'dj', vive en una casa prestada por un familiar.
Esta mejora ha hecho que le rebajasen el grado de discapacidad del 65 por ciento al 6, por lo que no tiene derecho a ninguna prestación. Hasta junio de 2015 no le vuelven a valorar su situación. La misma suerte ha corrido con el resto de solicitudes que ha hecho. Para demostrarlo, enseña los documentos en los que diferentes organismos, como la Generalitat Valenciana o el Ayuntamiento de Pilar de la Horadada, le deniegan ayudas sociales, la pensión por invalidez o prestaciones por desempleo. Se siente abandonada. "Yo lucho por mi vida, mis derechos y mi dignidad. ¿Y tú?", se lee en una pancarta que tiene junto a ella.
"Me veo pidiendo en la calle. Me he intoxicado cuatro veces por coger comida de los contenedores", indica con lágrimas en los ojos. También teme perder a su hijo, de 15 años, por no poder garantizarle un sustento. Ante esta situación, el pasado sábado se puso en huelga parcial de hambre en la Puerta del Sol para llamar la atención sobre su situación. Duerme en casa de voluntarios. Solo toma agua y líquidos azucarados, y ha empezado a perder peso.