El documento se articula en torno a cuatro estrategias: la flexibilización y regeneración urbana, la cualificación de espacios libres y el fomento de una red ambiental. Los objetivos que se persiguen son el fomento de la implantación de actividades económicas, la mezcla equilibrada de usos, el desarrollo de centralidades, la creación de espacios de innovación y el fomento de los ejes de actividad. Es decir, un plan liberalizador que marcará la hoja de ruta urbanística para la próxima década, flexibilizando la tramitación y los usos de cada espacio urbano. La regulación será menos pormenorizada. Sin embargo, eso no supondrá una pérdida de protección para los elementos protegidos. En esos casos, se podrá actuar hasta los límites que dicte el catálogo de inmuebles que está realizando el Área de Urbanismo. Cada edificio contará con una ficha en la que se concretarán los elementos protegidos.
El proyecto apostará por la rehabilitación urbana, la puesta en valor del patrimonio urbano y la mejora de la eficiencia energética. Se mantendrán los elementos estructurales que se considera que no serán seguro objeto de cambio. Todo aquello que tenga margen de mejora o alteración, estará en disposición de cambiar, al albur de la evolución de la ciudad. De esta manera, se evitarán las rigideces urbanas que establecía el anterior planeamiento. En los ámbitos que sufran deficiencias urbanísticas se actuará de forma puntual sobre edificios, mediante regeneración urbana de barrios o ámbitos, o se renovará totalmente espacios urbanos. Para determinar esas situaciones, próximamente se redactará una ordenanza de recuperación urbana que delimitará los ámbitos de la ciudad, los analizará mediante una serie de indicadores y se actuará según el caso.
Habrá dos actuaciones de ciudad en las que se prestará especial atención. Por un lado, se creará una red ambiental en la que se establecerán corredores o ejes urbanos que darán continuidad a las zonas verdes de la capital, incluyendo el anillo verde y la red de bulevares. Algo así como un hilo que unirá las cuentas de un collar medioambiental integrado por todos los espacios naturales de Madrid. Por otro, se realizarán acciones singulares como la creación de una nueva centralidad del sur (Delicias-Méndez Álvaro- Abroñigal), la rehabilitación urbana de los entornos de Madrid Río y el polígono Villaverde Tecnológico, que estará situado en la parte sur de la M-45.
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