Entre las líneas que han experimentado alteraciones, destacan los incrementos de la N24, N23, N21, N20, N16, N3, N2 y N19. La línea más afectada ha sido la N17, que, al perder los viajeros del tramo de la calle Toledo, ha caído un 33,08 por ciento. Las dos nuevas líneas han respondido de forma desigual a la nueva distribución. La N26 ha transportado 15.323 pasajeros en un solo mes, lo que la sitúa dentro de los números medios de una línea de búho. Sin embargo, a duras penas da la hora por su longitud. Por su parte, la N25 apenas ha tenido 7.391 usuarios. Muy por detrás de la menos utilizada, la N12. La EMT está realizando estudios e inspecciones para hacer ajustes en las líneas y disponer de las reservas adecuadas para cubrir el servicio de forma óptima. Según Gabriel Cavero, jefe del servicio nocturno de la compañía, "la gente no está contenta con el cambio porque a la gente no le suelen gustar los cambios. Pero la realidad es que se ha optimizado mucho el servicio. Los buhometros eran superfluos. Había líneas que eran un desastre, como la L11. El sistema de búhos es más fiable y más fácilmente organizable. En el fondo, es un retorno al sistema antiguo de nocturnos. Lo que se tiene que ajustar es el número de autobuses para que no haya retrasos y unas líneas no afecten a otras", incide. Fuentes entre los usuarios consideran que, aunque el sistema es aceptable, la red de nocturnos está anticuada porque faltan las conexiones transversales por dentro y fuera de la M-30.
Este periódico digital utilizó la N26 para conocer el impacto que ha tenido en los viajeros. La mayoría admite que el mayor problema ha sido adaptarse a que ahora salga desde Alonso Martínez para coger los viajeros de la línea que antes hacía el trazado entre este punto y Aluche. El trayecto sufre muchas paradas en su inicio. Las paradas ilegales de taxis, y la doble y triple fila junto a la discoteca Kapital, son el preludio de un complicado recorrido por el centro que acaba en la calle Toledo, donde el autobús carga la mayor parte de sus viajeros. Arrastra a todos los usuarios de la N17 que cogían el búho hasta casa en este punto. El coche va saturado hasta Oporto. A partir de allí, ya casi vacío, comienza el tramo nuevo de la línea, que se introduce por las calles de la Oca y de la Valbanera, hasta llegar a Aluche, único barrio de la ciudad por el que pasan dos nocturnos.