Medio Ambiente

Y Botella movió ficha, rodeada por montones de basura

La puerta de la inmobiliaria Roinver, tapiada en la basura
MDO | Viernes 15 de noviembre de 2013
La huelga de limpieza viaria elevó, en este segunda semana, el nivel de las protestas ciudadanas y las críticas políticas y de los medios de comunicación hacia el Ayuntamiento. Ante ello, la alcaldesa, Ana Botella, dio el miércoles un ultimátum para normalizar los servicios mínimos en 48 horas, al anunciar que, en caso contrario, se pediría a la empresa pública Tragsa su intervención. Ahora falta saber si  los trabajadores de Tragsa -incursos en otro ERE- realizarán los servicios mínimos incumplidos y cuál será la reacción de los huelguistas.

Madrid comenzó la semana con basura en las calles y la terminó mucho más llena de desperdicios. Durante estos siete días ni hubo acercamiento entre las empresas concesionarias del servicio y los trabajadores. El lunes las empresas ofrecieron reducir el número de despidos de 1.134 a 625 trabajadores, pero, a cambio, plantearon un ERTE de un mes y un 12 por ciento de ahorro en costes para el resto de la plantillla. Ante las peticiones hechas por Internet de que debería actuar el Ejército, fuentes de ese ministerio indicaron que entre las labores asignadas por la Constitución no está limpiar las calles.

La situación, por tanto, se mantenía inalterable, en medio de las protestas de los madrileños y la exigencia del Ayuntamiento a las empresas para que se cumplieran los servicios mínimos. Se llegó así al miércoles cuando a las críticas negativas del Frankfurter Allgemeine Zeitung, se sumaron las de The Financial Times, Wall Street Journal o Le Monde. Ello hizo que entraran en la polémica los políticos nacionales.

Ante esta avalancha de críticas, la alcaldesa Alna Botella dio, por fin, un paso y anunció que si en 48 horas no había acuerdo entre las empresas y los huelguistas y no se habían restablecido los servicios mínimos se encargaría a la empresa pública Tragsa la realización de los servicios mínimos incumplidos. Surgió, sin embargo un problema porque también Tragsa está sometida a una negociación ante la aplicación de un ERE por lo que el comité de Tragsa dijo que no podía limpiar Madrid, aunque finalmente los responsables de la empresa manifestaron, tras una reunión con el Ayuntamiento, que se limpiará Madrid si recibe una orden de la Administración.

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- Lunes 11: Madrid, tras una semena de huelga de limpieza
- Miércoles 13: Madrid rebosa de basura
- Jueves 14: Una inmobiliaria, 'sepultada' entre basura

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