Opinión

Rotos, descosidos y candidatos

Nino Olmeda | Martes 12 de noviembre de 2013
De la Conferencia Política que el PSOE acaba de celebrar en Madrid han salido propuestas que suponen una rectificación respecto a las últimas actuaciones del Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero y un alivio para millones de votantes de izquierdas que llegaron a creer que, cuando en mayo de 2010 el entonces mandatario español acordó aplicar lo que le ordenaban los jefes de los mercados y los mercaderes, consistente en recortar y aplicar soluciones que no estaban en el programa electoral del PSOE que le llevó a La Moncloa, la única salida a la crisis que tanto daño está haciendo en los ciudadanos más necesitados del Estado era la que todos aplicaron. Hace tres años, Zapatero llevó a cabo un recorte histórico del gasto social y anunció la reducción de los salarios del sector público en un 5% y la suspensión de la revalorización de las pensiones, entre otras medidas para reducir el déficit público. Lo aprobado en la Conferencia del PSOE contempla un rechazo absoluto a las medidas que ellos mismos sondearon y que el Gobierno de Mariano Rajoy está llevando a sus últimas y dañinas consecuencias. Está bien que propongan blindar en la Constitución el derecho a la Educación, Sanidad y Pensiones públicas, pero no dicen nada de la reforma de la Carta Magna que acordaron con el PP para limitar el déficit público; está estupendo que planteen dificultar la "puerta giratoria" política-empresa, pero faltaron reproches a los exministros y demás altos cargos de Zapatero que la han traspasado; está perfecto plantearse otro concordato con el Vaticano, pero nada se dijo de los mimitos financieros que recibió la Iglesia en la etapa de la que ahora tratan de alejarse, y está de lujo que hagan primarias abiertas. Aunque parecía que las primarias iban a empañar la reunión socialista y que sólo se iba a hablar de nombres y apellidos, afortunadamente no fue así. Es, sin duda, un avance democrático que se rebaje el número de avales para aspirar a ser candidato y que se permita que voten no sólo los afiliados sino también los simpatizantes. De cara al futuro una pregunta que viene a cuento es si las nuevas políticas las pueden desarrollar personas y personajes que participaron en aquellas actuaciones que ahora denostan. Candidatos a las presidencias regionales o nacional o a sentarse en el sillón de una Alcaldía tienen que tener esto en cuenta, aunque es posible que tengan más en cuenta el refrán 'de lo mismo sirve para un roto que para un descosido', es decir, que lo mismo aplico esto que lo contrario. Cuando Zapatero recortó en esto (salarios), en lo otro (derechos de los pensionistas) y en lo de más allá (en ayuda al desarrollo), ¿qué dijeron ante esto los que ahora defienden lo contrario? Pueden hacer lo que quieran los que quieran postularse a lo que sea, pero esta pregunta y otras muchas deberían moverse en sus cabezas. Es cierto que muchos militantes de base y sin cargos no levantaron la voz por aquello de 'obediencia debida' al PSOE, pero otros muchos, los que tenían puestos de responsabilidad, lo hicieron por 'obediencia cobrada'. Otra cosa es obtener los avales para ser candidato, que siempre es posible porque siempre hay un roto para un descosido, es decir que la creación de grupitos de apoyo a este o ese, sea o no coherente con lo que promete, es una salida para el ego de muchos que lo tienen de capa caída por su alejamiento del poder institucional. Con el paso de los años, cuando las primarias sean algo natural en la elección de cargos políticos en todos los partidos, seguirá habiendo rotos, descosidos y candidatos pero habrá desaparecido el morbo, que habrá muerto en la hoguera de las vanidades.