Muchos jóvenes españoles están saliendo de este país para poder trabajar como científicos, arquitectos, médicos, directores de cine, cantantes, artistas o cualquier otra profesión. Al mismo tiempo, muchos padres se plantean hoy si sus hijos podrán o no ser universitarios por la situación económica familiar.
Hoy estamos perdiendo lo que somos y lo que sentimos que somos. Y somos nuestra cultura. Lo sabemos pero lo olvidamos. Olvidamos que sólo lo volveremos a ser si no abandonamos nuestra cultura, nuestra educación, el camino para el desarrollo de este país. Por eso la asamblea que este lunes une a vecinos de Madrid con los trabajadores de la cultura marca un antes y un después en lo que se ha venido llamando la élite. No hay élites más que las de quienes tienen dinero en Suiza y las que quienes tratan de aportar a los demás.
Un lunes feliz porque se pretende poner fin a los diferentes grupos de diferentes gremios para juntos lanzar un solo grito, una reclamación desde el trabajo, desde quienes se levantan todos los días para proteger el patrimonio, para que se conozca nuestra historia, para que los cines se mantengan, para que haya auditorios, museos de la ciencia, actividades extraescolares en los colegios y para que todos podamos crear porque ese es el fin último de esta asamblea: que todos podamos dejar de ser agentes pasivos de la cultura para ser actores protagonistas de la cultura.
Cualquier revolución vendrá desde el conocimiento, desde la solidaridad, desde el compartir. La cultura es un territorio común. Y este lunes nos juntamos a tratar de encontrar ese territorio común en el que cultivarnos juntos, con generosidad, con solidaridad pero también reclamando para todos un acceso igualitario y el fin de los privilegios y la desprotección. Es misión de la cultura combatir la necesidad desde la inteligencia, defender los instrumentos públicos para evitar tanta desigualdad como la que se está viviendo y generar leyes con urgencia que cubran las necesidades y garanticen que España va a seguir siendo un país rico culturalmente, tanto en patrimonio como en talento. Hemos perdido mucho tiempo pero no estamos dispuestos a seguir perdiéndolo, lamentando la situación. La cultura siempre se ha remangado e incluso se ha jugado la vida en la resistencia. Decidamos ya que este es un momento de resistencias y vanguardia y trabajemos por salir adelante todos juntos.
Ana García D'Atri.
Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid.