Opinión

Hiperactividad

Sara Medialdea | Martes 15 de octubre de 2013

Muchos pensaban que, tras el fracaso olímpico, a Ana Botella le quedaba poco por hacer, más allá de las maletas. De hecho, hay quien pensaba que se marcharía o que vegetaría el año y medio que queda hasta las próximas elecciones municipales. Lejos de eso, el Palacio de Cibeles parece vivir un periodo de hiperactividad sin parangón.

Recapitulemos: nada más volver de Buenos Aires, Botella acudió a un desayuno informativo en el hotel Ritz en el que, entre otras cosas, dijo aquello de que quería seguir en el cargo "hoy y mañana". Respondía de este modo a quienes nada más conocerse el nuevo descalabro olímpico de Madrid, ya le movían la silla a la alcaldesa.

Desde ahí, se lanzó a una vorágine de anuncios que, si bien en general no cuestan ni un euro al Ayuntamiento, sírven para mantener a la institución y a su máxima responsable "en el candelabro". Por ejemplo, anunció rebajas de impuestos municipales desde 2014 en adelante; puso en marcha la instrucción que obliga a los músicos ambulantes a inscribirse y pasar una audición antes de poder tocar en la calle; e hizo público el borrador de Ordenanza de Convivencia que, entre otras cosas, multa a clientes de prostitutas, limpiadores de parabrisas o macetas colocadas peligrosamente. También se ha reunido con grandes empresas afincadas en AZCA con el fin de acordar un plan conjunto para modernizar esta zona y dotarla de más seguridad; ha presentado las obras de rehabilitación de la Estación Sur de Autobuses y acaba de lanzar la iniciativa de implantar una tarifa fija de taxi desde y hasta el aeropuerto de Madrid-Barajas.

Toda esta actividad pone de manifiesto varias cosas: uno, que Botella ni se para ni tiene intención de hacerlo, por lo que quien quiera descabalgarla del puesto va a tener que emplearse a fondo. Dos, dado el grado de polémica que sigue a cada una de las medidas que adopta, parece llegado el punto en el que haga lo que haga la alcaldesa, resulta controvertido. Si alguien pensaba que, sin Juegos ni presupuesto, nos íbamos a aburrir en este fin de mandato, sospecho que se equivoca.

TEMAS RELACIONADOS: