Durante su primera intervención en el pleno del Congreso en el que comparecía para dar cuentas del conocido como 'caso Bárcenas, Rajoy ha recordado que en los últimos trimestres la economía ha pasado de caer un 0,8 por ciento a un 0,1 en el segundo semestre de 2013.
Aunque ha admitido que la economía española "no va bien", ya que la cifra de desempleados, que ya supera los cinco millones, lo impide; Rajoy ha insistido en que esta caída supone un "paso imprescindible para la reactivación". Concretamente, se ha referido a la situación del sector exterior, a la desaparición del riesgo de rescate, a la mejora de la confianza, a la balanza de pagos, al turismo internacional, a la reducción del déficit público y a los últimos datos empleo. Además, el presidente del Gobierno, refiriéndose a los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre, ha explicado que los "indicios son alentadores de un cambio de tendencia" en el mercado de trabajo, ya que, aunque han estado marcados por un componente estacional, han sido mejores que en el mismo periodo de años anteriores.
Asimismo, el presidente del Gobierno ha apuntado que sólo en los cinco primeros meses del año se han contabilizado 340.000 parados menos y ha avanzado que en 2013 se ha producido la mayor caída del paro entre los meses de enero y julio de 2006. "No lo podemos considerar como un triunfo, pero son señales de que el viento de la economía está cambiando", ha dicho.
Respecto a la prima de riesgo, Rajoy ha puesto en valor la situación actual que ronda los 300 puntos básicos. "A los que dicen que de la prima de riesgo no comen los parados", Rajoy les ha asegurado que no hay nada más falso ya que esta rebaja ha permitido disponer de 18.500 millones de euros más para dedicarlos a gasto social y partidas de desempleo. Dicho esto, ha explicado que para un país que tiene que financiarse en el exterior hay que tener un "exquisito cuidado con los mensajes que traslada a los mercados", y ha indicado que la "estabilidad" del Gobierno y la combinación de austeridad y reformas han logrado mejorar la imagen de España en el exterior, lo que se ha traducido, según sus estimaciones, en un ahorro de 6.000 millones anuales. "Podría ocurrir lo contrario si no hacemos bien las cosas", ha sentenciado.
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