MDO | Lunes 10 de junio de 2013
Las estadística están a favor de la protesta juvenil. Ya está bien de tanto sufrimiento. No hay forma de encontrar un trabajo que permita a nuestros hijos crear un poco de ilusión. Los licenciados, los que salen de las escuelas y de los institutos, se desgañitan pidiendo trabajo a gritos pero nadie les escucha.
La situación es insostenible porque al paro se suman los bajos salarios. Cuando alguno lo encuentra, localiza un puesto de trabajo, se enfrenta a un sueldo que no le permite vivir fuera del amparo paterno, lo que convierte la situación en un drama, aunque haya quien lo quiera desdibujar por intereses poco confesables. A los jóvenes no les dejamos ser jóvenes. Y nadie hace nada por subsanar esta infección. O hacen muy poco. Con los sueldos que tienen los aspirantes, los profesionales de menos de treinta años no se pueden independizar lo hagan como lo hagan.
Situación lamentable en la que se encuentra nuestra juventud. Es decir que entre los que no trabajan y los que trabajan pero ganan cantidades que no les permiten enfrentarse a la formación de una familia, tenemos a más del ochenta por ciento de la población joven de este país. Todos en un desasosiego de incierto futuro. Y no olvidemos que este sector del que estamos hablando es el encargado tomar las riendas de las empresas españolas, en sus diferentes departamentos y escalas laborales.
Y luego otra cosa. En Europa se habla de potenciar la contratación de los jóvenes y favorecer a las empresas que contraten a menores de 25 años. ¿Sólo a los menores de 25 años?. Solo ellos son jóvenes. ¿Qué pasa con el resto de las generaciones arruinadas por esta crisis?, ¿qué pasa con los que tienen menos de treinta años y que siguen expulsados del mercado de trabajo por los errores políticos permanentes de unos y otros?
Ahora que parece que Europa se despierta y busca ayudas, esas que debieron llegar hace mucho tiempo, es el momento de no discriminar porque todos ellos están padeciendo una situación que ya les ha trastocado bastante sus planes de futuro. Una situación que ellos no han creado pero que padecen en toda su intensidad. Por errores políticos, por desaciertos empresariales y por esas dificultades que siempre encuentran los emprendedores para poner en
marcha una pequeña empresa. Dificultades que tienen que superar luchando contra los ayuntamientos, las comunidades autónomas... pero esto será materia de otro momento. Por ahora nos quedamos con esa iniciativa francesa y de la UE de ayudar a los jóvenes a ser jóvenes.
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