MDO/Efe | Lunes 17 de septiembre de 2007
La acusada de asesinar a su bebé recién nacido el 24 de mayo de 2004 en Moralzarzal, al que dio a luz en el domicilio de sus padres sin que estos supieran que estaba embarazada, negó haberlo matado, en el juicio con jurado que comenzó este lunes, alegando que pensó que había tenido un aborto.
La fiscal de la Audiencia Provincial de Madrid solicita para la procesada, Patricia R.S., veinte años de prisión por un delito de asesinato al considerar que mató al bebé llenando su boca con papel "y presionando fuertemente su nariz y su boca hasta producirle una parada cardiorrespiratoria", según su escrito de conclusiones provisionales.
La joven, de 23 años, que afirmó haber ocultado a su familia el embarazo, del que ella dijo haberse dado cuenta en los últimos meses del mismo, afirmó que tras dar a luz en el cuarto de baño el bebé no se movía y que "estaba como flácido", por lo que le tocó "superficialmente" la cara, pero negó haberle tapado la nariz.
En cuanto al papel hallado en la boca del niño, la procesada dijo que era "incapaz de recordarlo porque estaba muy mareada y aturdida. Sé que le limpié la cara".
Después, la acusada explicó que lo envolvió con una toalla y se fue a su habitación "porque ya no había solución y nadie podía ayudarme. No había remedio", dijo, para añadir que a continuación lo metió en una bolsa y lo escondió en el armario.
Esa misma noche, la joven aseguró que estuvo cenando con sus padres y su hermano, quienes no notaron nada raro en ella, y al día siguiente, antes de ir a la universidad, dejó la bolsa con el niño en el maletero del coche.
Patricia R.S. relató a la sala que luego pasó el día en su facultad, "en el baño porque no quería ver a nadie", y que cuando regresó a su casa por la tarde cogió el coche "para conducir y pasar el rato" y agregó que al ver unos contenedores, paró el coche, sacó la bolsa con el bebé del maletero y lo dejó allí "porque no podía hacer nada".
"Lo dejé donde estaba más alto porque tenía miedo de que se hiciera daño", dijo la procesada, quien se recuperó del parto sin asistir a un médico, pero que afirmó haber sufrido una situación de "bloqueo mental" durante varios meses.
La acusada manifestó que la "situación bastante incómoda" en su familia, "el miedo a ser madre con 19 años", a pesar de una relativa estabilidad aunque "no la suficiente como para crear una familia", la llevaron a no contar nada a sus familiares.
El juicio continuará este martes.