El asesinato se produjo en la madrugada del 13 de febrero de 2006, cuando la condenada escuchó a Emilio C.S. hablar con su actual pareja. La mujer se dirigió entonces a la cocina y cogió un cuchillo jamonero de 25,5 centímetros de longitud de hoja. Cuchillo en mano, Misericordia se encaminó al despacho donde estaba Emilio y le asestó una puñalada profunda en la espalda que le atravesó el corazón. Al cabo de unos minutos, Emilio murió desangrado.
Asesinato con alevosía
El tribunal valora para establecer la condena que Misericordia se colocara "sigilosamente" a su espalda, con el fin de asegurar la muerte de su ex pareja "sin llamar la atención ni hacer ruido". "De esta manera, Emilio no se apercibió de la agresión y no pudo luchar por su vida", señala la sentencia.
La sentencia de la Sección 17ª, en cuya ejecución se fijará la indemnización para el hijo de la víctima, ratifica así la resolución del jurado popular que declaró a finales de junio por unanimidad a la mujer culpable del asesinato de Emilio. Los once miembros del jurado consideraron entonces probado que Misericordia actuó con alevosía en la muerte del hombre.
Como pruebas irrefutables, el jurado se refirió a la existencia de una huella de la acusada en el cuchillo utilizado para acabar con la vida de la víctima, así como una grabación realizada en un teléfono móvil en el momento del asesinato, en la que sólo se escucha su voz.
Durante su alegato final, Misericordia defendió su inocencia, frente a la abundante prueba de cargo expuesta a lo largo de las sesiones por parte de la Fiscalía de Madrid. "Lo único que puedo decir es que soy inocente y que no he hecho ese crimen. Sólo puedo decir que soy inocente", manifestó.