Nino Olmeda | Miércoles 05 de septiembre de 2007
La elección del alcalde de Parla, Tomás Gómez, como nuevo secretario general de los socialistas madrileños trajo nuevos aires a la política madrileña. Ya anunció en el congreso extraordinario celebrado a finales de julio que se acababa una etapa, la de Rafael Simancas, su antecesor, y que se abría un nuevo periodo caracterizado por las buenas maneras y un talante similar al del máximo líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, quien, sin lugar a dudas, fue uno de los impulsores del ‘cambio’ en el PSM, tras la crisis provocada por el desastre electoral de mayo de 2007 que trajo la eliminación del mapa político del entonces máximo dirigente del socialismo madrileño y candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en tres ocasiones.
Tomás Goméz, después de arrasar en la cita congresual y colocar a nuevas personas en su Ejecutiva Regional, ha decidido poner al frente de la Portavocía del PSM en la Cámara regional a Maru Menéndez, que dejó la dirección de UGT-Madrid para integrarse en la lista electoral que encabezó Simancas. Dicen los maldicientes que la operación de situarla en posición de entrar en la Asamblea de Madrid, en sustitución de otro destacado militante de este sindicato que se vio envuelto en líos nada más llegar a la sede parlamentaria de Vallecas, pretendía ser un ‘arabesco lateral’ (pseudoascenso contenido en el Principio de Meter) pensado por los mismos de UGT, en connivencia con Simancas, al que acusan ahora de valorar a los demás dependiendo de su capacidad de crítica a todo lo de Esperanza Aguirre y de hacer una oposición calcada a la que realiza la derecha en el Congreso de los Diputados.
Todo eso se ha acabado. Eso dicen. Gómez ya adelantó que la oposición basada en el “no a todo” pasaba a mejor vida y ahora Menéndez deja claro que oponerse por oponerse es lo que hacen los Acebes de la Cámara Baja. A su juicio, no tiene sentido rechazar todo sólo porque viene de las filas del Gobierno del PP, ya que “hasta Aguirre hace cosas positivas”, entre ellas el nuevo reglamento sancionador para las compañías eléctricas. Maru Menendez, vecina de Vallecas y militante de UGT y del PSOE desde hace muchísimos años, tiene ganas de demostrar, en el día a día, que las cosas han cambiado y que no todo tiene que hacerse como antes.
No tiene pelos en la lengua y sabe que, a pesar de los agoreros y críticos con su pasado ‘simanquista’, sólo de ella depende valorar su gestión en un sentido o en el contrario, demostrar que el cargo no le viene grande o dar la razón a los que sí creen que ha sido elegida para no hacer sombra al jefe Gómez, que tiene previsto acudir con bastante asiduidad al Parlamento regional para dar directrices a sus diputados y comprobar que la oposición del ‘no a todo’ se ha ido con sus inventores, no se sabe si al Senado o directamente de vacaciones de larga duración, en previsión de que las cosas cambien y el PSM tenga que echar mano de la crítica cerrada no contra determinadas posiciones políticas sino contra sus impulsores siempre que éstos sean de las singlas de sus contrarios.
Maru y Tomás coinciden en lo esencial, aunque no sabemos qué es, pero se han comprometido a trabajar juntos para que PSM doble su afiliación y alcance la cifra de 50.000 apuntados al partido, y también a colocar una losa de granito sobre la tumba política del anterior secretario general para que no se oigan sus voces.
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