Nino Olmeda | Lunes 27 de agosto de 2007
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se quedó en blanco, al ser preguntada por la previsible reunión que mantendrá el alcalde de Parla y secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, con los agentes forestales, y su única respuesta fue “desconozco quién es”. Inmediatamente, reaccionó y relacionó el lapsus con una confusión (pensaba que le preguntaban por algún guardabosque).
Seguro que dudó al oír el nombre de Gómez (es cierto que este nuevo apellido todavía no suena a muchos que sí conocen al socialista alcalde de Parla) y prefirió ser prudente antes que meter la pata. Mejor una duda con lapsus que un ‘gambazo’. Justo reconocimiento a Gómez, quien, al ser telefoneado por Aguirre para contarle lo sucedido, restó importancia al hecho e incluso se rió. ¡Que cambio¡ En otras etapas cercanas, se habría llevado el incidente a una nota de prensa para denunciar no sé qué maldades y mala fe de Aguirre. Algo es algo. Quedan pocos días para que el inicio de la actividad política regional sea efectivo.
La Asamblea de Madrid, que adelantará el periodo parlamentario para que los consejeros del Gobierno autonómico informen a sus señorías de sus próximos proyectos y de su manera de dirigir sus departamentos, ofrecerá de nuevos las declaraciones de los portavoces parlamentarios, después de las reuniones semanales de los martes. La Comunidad de Madrid dispondrá, otra vez, de los encuentros con los medios de comunicación posteriores a la reunión del Consejo de Gobierno para enseñar la patita y mostrar la dirección de sus actuaciones. Esto es lo que sucede todos los años por estas mismas fechas, pero esta vez es especial. Todo lo que nos ofrezcan estará pasado antes por el “horno” electoral. El PP, el PSOE e IU se juegan mucho en marzo de 2008 y se supone que tratarán de llegar a esa cita con las urnas en las mejores condiciones posibles. La única duda está en poder reconocer con claridad cuándo una propuesta está pensada para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos o sólo se pretende desgastar al contrario. Habría que establecer reglas de juego y que ellos mismos aclaren si este o ese proyecto está en una u otra categoría.
Como no se van a sincerar -para decir ‘sí’, este recurso contra la Ley del Suelo estatal o contra la norma regional que obliga a contar con mandamiento judicial para entrar en una finca privada, o aquellas respuestas a estas iniciativas, pretende exclusivamente arremeter contra los que se oponen a sus siglas-, lo mejor es mantener dudar razonables respecto a sus verdaderas intenciones. En todo caso, si Aguirre considera que la Ley del Suelo del Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero se mete en lo suyo, que recurra y, hasta que los encargados de decidir lo hagan, que se cumplan las normas aprobadas por el Congreso de los Diputados. O si el Gobierno de Zapatero cree que debe ir a los tribunales porque Aguirre incumple normas estatales, que proceda de la misma manera, pero sin aspavientos por ninguna de las partes. Pero hay más dudas.
El “desconocido” para Aguirre, además de buenas maneras, poco más ha ofrecido hasta ahora. Es lógico. Llegó cuando llegaban las vacaciones y su prudencia declarativa ofrece una buena imagen. Las dudas de Aguirre y las de los ciudadanos se suman a las de Gómez, quien antes que después tiene que consensuar el nombre del portavoz del PSM en la Cámara regional. Sus dudas razonables tienen que ver con el hecho de que, si se decide por el cae bien en Ferraz, puede encontrarse con rechazos dentro del Grupo Parlamentario y si opta por otro -quizá uno de los que aspiraba hace meses a suceder a Simancas-, tendrá roces con los unos. Vaya lío y con tan pocas fechas para despejar las dudas.
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