MDO/Agencias | Domingo 05 de agosto de 2007
Las infecciones alimentarias en Madrid descendieron un 55,3 por ciento durante el primer semestre de este año en comparación con el mismo período de 2006, al pasar de 65 a 36 las notificaciones por este tipo de patologías que recibió la Red de Vigilancia Epidemiológica de la Comunidad de Madrid.
El número de personas afectadas por alguna infección alimentaria durante el primer semestre de 2007 fue un 74 por ciento menor que en el mismo período del año anterior, al pasar de 962 a 711 casos. Gran parte de los brotes se originaron en bares y restaurantes (un 38,9 por ciento), seguido de los producidos en los domicilios de los afectados (36,1 por ciento).
La bacteria de la salmonella sigue siendo uno de los agentes responsables de gran parte de los brotes de origen alimentario, estando presente en un 76,9 por ciento de los casos en los que se ha confirmado la causa de la infección por parte de un laboratorio. Los preparados con huevos crudos o poco cocinados constituyen los alimentos fundamentales que están implicados en las infecciones, y en menor medida las carnes poco cocinadas.
Una de las principales medidas de prevención para comer seguro se encuentra en la cocción adecuada de los alimentos, y que ésta alcance como mínimo los 65 grados centígrados. En caso de carnes, hay que cerciorarse de que el calor llega correctamente al interior de la pieza.
Con respecto a la preparación del pescado marinado o crudo (como boquerones), los técnicos de la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid recuerdan que hay que congelarlo previamente durante al menos dos días y en un frigorífico de al menos tres estrellas para evitar posibles infecciones por la presencia de anisakis (parásito presente en muchos pescados).
Las hortalizas de consumo en crudo se recomienda que se sumerjan en agua durante unos cinco minutos, añadiendo diez gotas de lejía apta para uso alimentario por litro y se aclaren después con abundante agua corriente. Además, a fin de evitar que los alimentos se consuman en mal estado es necesario conservarlos a la temperatura adecuada.
Una vez cocinados, se dejarán a temperatura ambiente durante un tiempo prudencial (no más de una hora),y si no se van a consumir, introducirlos en el frigorífico. Pese a la práctica extendida, no se deben descongelar los alimentos a temperatura ambiente, sino en el frigorífico o siguiendo las instrucciones del fabricante.