Cada madrileño consume al año 11,4 kilos de alimentos precocinados, un 13,1 por ciento más de la media nacional. Ante este incremento, la Consejería de Sanidad ha publicado un documento con recomendaciones sobre la alimentación, y recuerda que la dieta mediterránea ayuda a prevenir enfermedades.
Cada madrileño consume al año una media de 11,4 kilogramos de alimentos precocinados, un 13,1% más que la media nacional, lo que sitúa a la Comunidad de Madrid, junto a Cataluña, La Rioja y Baleares como una de las mayores consumidoras de platos preparados.
Ante el incremento del consumo de la conocida “comida rápida”, la Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Salud Pública y Alimentación, ha publicado un documento informativo dirigido a consumidores, y al público en general, con explicación de las propiedades nutricionales y recomendaciones para un uso racional de los alimentos precocinados, que permitan el mantenimiento de una dieta saludable, y a la vez, evitar ciertas enfermedades.
El documento, en el que ha participado la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada, forma parte de las iniciativas puestas en marcha en el marco del Plan Integral de Alimentación y Nutrición de la Comunidad de Madrid para potenciar una
alimentación sana, segura y de calidad, y ofreciendo información para favorecer un consumo responsable de los alimentos.
Los expertos de la Dirección General de Salud Pública y Alimentación aconsejan a los consumidores de los alimentos precocinados que la ingesta sea limitada y combinada con otros productos y recuerdan que su abuso puede contribuir a ganancia de peso, obesidad y desequilibrios en la dieta que repercutan en la salud, dado su gran aporte calórico y elevado contenido en sal.
El 33% de los madrileños presenta sobrepeso
Según los informes de esta Dirección, el 33% de los madrileños sufre obesidad o sobrepeso, en parte debido a malos hábitos alimentarios y falta de ejercicio. El incremento del consumo de estos productos, de elaboración sencilla y rápida, se asocia a que muchos consumidores carecen de conocimientos culinarios, así como al aumento de hogares unipersonales.
El documento se estructura en tres capítulos con contenidos tan diversos como la evolución del consumo de este tipo de productos, la clasificación que se hace de ellos, su valor nutricional y un capítulo dedicado a la dieta equilibrada y el consumo de esta gama de productos en el contexto de una dieta variada y algunas recomendaciones sobre la alimentación en distintas patologías, relacionadas con la alimentación y las ventajas de la dieta mediterránea.
Los expertos recuerdan que los alimentos precocinados no suplen las propiedades beneficiosas de la dieta mediterránea para la prevención de distintas enfermedades, basada en la adecuada combinación de alimentos y nutrientes, como el uso del aceite de oliva, el consumo habitual de frutas, verduras frescas, cereales, legumbres, ingesta frecuente de pescado y bajo consumo de carnes, azúcares y derivados lácteos.