No obstante, los vecinos apoyan la presencia policial y los controles en el acceso a algunos inmuebles de ambas calles, "que funcionan como prostíbulos encubiertos sin tener licencia de actividad ninguna", pero consideran necesarias otras medidas como el precinto de estos inmuebles y la puesta en marcha de otras medidas que disuadan cuanto antes estas actividades.
Valoran positivamente los ejemplos de otros Ayuntamientos, como el de Barcelona, que han puesto en marcha ordenanzas municipales reguladoras y exigen a todas las autoridades, principalmente locales, pero también autonómicas y centrales, que tomen cartas en el asunto con objeto de atajar esta situación de degradación e injusticia social.
"La Casa de Campo cierra sus puertas a los coches y la presencia de prostitutas en Montera aumenta. Así de rotundo. Cualquiera que conozca la calle y pase por ella de vez en cuando ha podido comprobar como la presencia de prostitutas ha aumentado en los últimos días", afirman en un comunicado.
Ana, vecina de la calle desde hace 8 años y miembro del grupo Nuevos Vecinos de Montera, señala que "el único cambio es el de la nacionalidad de las jóvenes que se prostituyen". "Durante una época fueron latinoamericanas y ahora son principalmente de la Europa del Este", aseguró.
Asimismo, los vecinos denuncian la situación insoportable en la que discurre su vida diaria, especialmente cuando cae el día y cierran los comercios de la calle. "Regresar por la noche a casa en el barrio es todo un atrevimiento", dicen, al tiempo que denuncian los enfrentamientos con chulos y prostitutas por el simple hecho de intentar acceder a sus viviendas.
Por todo ello, solicitan que, mientras se aborda una solución global para este complejo problema, que al menos se palien cuanto antes los inconvenientes derivados del ejercicio de esta actividad alegal.