Los agentes le persiguieron hasta un aparcamiento subterráneo pero, como no pudieron localizar donde se escondía, le preguntaron al vigilante. Este les contó que había visto salir varias veces a una persona de las mismas características a las que detallaban, ya que tenía una plaza de garaje alquilada.
Asimismo, los agentes procedieron a registrar los baños de la segunda planta del estacionamiento y en uno de ellos encontraron dos pistolas de 9 milímetros, toda la munición y un cargador. En el otro baño encontraron cinco paquetes con droga y una pistola del calibre 22.
Finalmente, el Cuerpo de Policía reveló que el lugar estuvo vigilado toda la noche por si la persona a la que pertenecían estos objetos intentaba recuperarlos, así como para proceder a la detención de otros posibles ciudadanos encargadas de abastecerse de las sustancias estupefacientes.